Ramon, un amigo de la escuela, se muestra esceptico:
-¡Hablar del futuro? ¡A quien le interesa lo que pasara dentro de medio siglo, de uno, dos o tres siglos? A nadie, creo yo, excepto a los adictos a la ciencia ficcion. Perderas tu tiempo.
Trato de defenderme:
-Es que el futuro ya no es lo que era. Antes se tomaba su tiempo. A veces, en la vida entera de un hombre, el futuro nunca llegaba. La muerte era como un nacimiento al reves, y nada mas. El mundo siempre era igual.
-¡Y que?
-Porque ahora los cambios se dejan caer como la lluvia. La ciencia ficcion no demora un siglo o medio siglo. Esta aqui mismo. Nos moja en cualquier momento, igual que el granizo.
Ramon, que acaba de cumplir los setenta, no tiene ninguna cana. Conserva la cabellera dura y negra y las cejas espesas e intimidantes, que le dan un aspecto feroz, un atributo bueno para conservar el orden durante sus antiguas clases de filosofia clasica.
-Quizas el mundo no sea igual, pero nosotros si. El hombre de hoy es el mismo del hombre de la Edad de Piedra.
-Sin embargo, las transformaciones son excesivas. Vivimos en lo inedito. Nuestro mundo, en realidad, mas que modificarse, se esta vaciando. Estamos abriendo la espita. Todo el contenido de nuestro mundo se derrama. Pronto, ya no sera una cañeria abierta en el suelo, será un boquete enorme, es como el Titanic despues del choque. Pronto, tal vez el mismo piso donde afirmamos los pies, desapareceras de golpe, arrastrado en el hundimiento.
-Siempre me ha extrañado que un periodista produzca novelitas. Debes escribir sobre la realidad, sobre lo cncreto.
-¡Cuanto duro tu matrimonio?
-Hasta la muerte de mi mi esposa. 45 anos.
-¡Y el de tu hijo?
-Treinta meses.
-¿Y el primero de tu hija?
-21 meses.
-¡Y el segundo de tu hija?
-Ocho meses.
-¡Por que ya no haces clases?
-Obvio. Porque me he jubilado.
-¡O porque Platon ya no interesa a los jovenes?
Ramón enciende uno de sus apestosos cigarros que espantan a cualquiera. Aguanto la respiracion.
-¿Vas a rellenar un blog con un mero listado de calamidades?, pregunta lanzandome al rostro una traidora bocanada.
-No. digo. Mi concepto es positivo. Pensaremos en el futuro. Echaremos una mirada hacia donde vamos. Lanzaremos una que otra idea. Las discutiremos con personas amigables. En otras palabras, exploraremos hacia adelante.
-¡No hay otras personas mejor calificadas para hablarnos de los viajes al espacio, de los nuevos artefactos, de la tecnologia?
-Nos concentraremos en otra cosa. En nosotros. En lo que nos va a pasar. En como eran nuestros matrimonios. En como sera el amor. O el trabajo. De como nos comunicaremos. De las nuevas formas de ganarse el sustento. De quienes seran nuestros dirigentes y la manera de elegirlos. Del rumbo, en suma, de la vida comun, la que viviremos todos nosotros.
-Un programa ambicioso, quizás demasiado, opina Ramon.
-Es un programa de personas corrientes. Si es ambicioso o no, lo veremos pronto.

-